“Barb Wire”, la mítica película de Pamela Anderson

Su nombre es Barb Wire. Está afilada como una navaja de afeitar. Es dura como un clavo. No aceptará nada y no tomará partido. Vive en un futuro no muy lejano (2017) donde la biología se usa para matar, no para curar, en un país devastado por la Guerra Civil. Todos los hombres la quieren. Ningún hombre puede tenerla. Es una mujer con altos estándares en un mundo de mínimo común denominador. Ella no está a punto de perder el tiempo con un hombre a menos que él tenga uno realmente grande y sepa cómo usarlo – un cerebro, eso es. Ha pasado mucho tiempo desde que Barb no ha estado del lado de nadie más que de ella.

Puede que Pamela Anderson hoy en día te haga pensar en barbie escorts, pero cuando quiere, puede igualar a cualquier hombre. No hay nada que ella no pueda manejar. Puedes dispararle y golpearla, rajarla y dispararle, arrastrarla y despreciarla. Pero, hagas lo que hagas, no la llames “nena…”

Una “barbie” de película

En su breve (y, en última instancia, infructuosa) tentativa de cambiar su estatus como el símbolo sexual definitivo de mediados de los años 90 a una carrera como actriz de gran pantalla, Pamela Anderson asumió el papel protagonista en la película Barb Wire de 1996, un thriller que se establece en 2017. Y aunque ninguna persona cuerda podría llamar a Barb Wire una buena película, su pesadilla sobre el futuro que ahora es, al menos, un poco más plausible.

La visión de Barb Wire de 2017 se sitúa en medio de la Segunda Guerra Civil Americana, librada entre la Dirección del Congreso explícitamente nazi y una banda de rebeldes clandestinos. En algún lugar en el centro se encuentra Barbara “Barb Wire” Kopetski, una stripper/barman/mercenaria que dirige un club nocturno en la última ciudad libre de Estados Unidos.

Nos encontramos con Barb en el escenario en un club de striptease, bailando en un vestido de cuero con un escote que se hunde en su ombligo mientras alguien la golpea con agua. (La trivialidad de la BIDB tidbit of dubious veracity:”El estreno de’ Wet Strip’ en el que Barb baila en un club de striptease con sus pechos colgando de su vestido de goma mientras se rocía con agua fue sugerida por Pamela Anderson después de que se inspirara en una pesadilla que tuvo en la que se le roció con champán mientras realizaba un’ Nasty dance'”). Un cliente entusiasta empieza a gritarle para que se lo quite todo. Desafortunadamente, él también la llama “nena” -como Marty McFly, a quien le gusta llamar “gallina”- es un leve imperdonable en los ojos de Barb. Ella le saca un zapato de tacón alto y se lo tira como una bola rápida, donde se le pega en la frente como un cuchillo lanzador.

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