django

Django desencadenado, un peliculón de Tarantino

Si en “Malditos bastardos” Tarantino abordaba el género bélico partiendo de la copia europea de los clásicos norteamericanos, su primer western no se inspira en John Ford (a pesar de alguna secuencia que recuerda “Dos cabalgan juntos” y unos exteriores dignos de Anthony Mann) sino en el espaguetti-western que los italianos rodaban en Almería en los sesenta. Así pues, “Django desencadenado” remite desde su título a la película “Django”, dirigida por Sergio Corbucci el 1966, a pesar de que las referencias se limitan al nombre del protagonista, la intervención de unos encapuchados racistas, los latigazos, la música de Bacalov y una breve aparición de Franco Mero. Pero la violencia espectacular y catártica, la dilatación del tiempo, el humor omnipresente y una re-lectura de la historia de los Estados Unidos desde una perspectiva mítica, son características del género re-inventado por Leone y compañía.

Una obra típicamente tarantiniana

Quentin Tarantino no ha ocultado nunca su devoción por el espaguetti-western. Para él, “El bueno, el feo y el malo” (Sergio Leone, 1966) es la mejor película de la historia; en “Reservoir Dogs” ya homenajeaba el famoso duelo a tres bandas. Y la construcción de algunas secuencias de “Kill Bill” y “Malditos bastardos” remiten directamente al género. Esta parada, pues, parecía obligada. Aun así, el tema de la esclavitud y los escenarios de los campos de algodón en Misisipí no resultan habituales en el western europeo -ni en el norteamericano-. Tampoco era habitual que el protagonista fuera de raza negra, como el Django del título (Jamie Foxx), liberado de su condición de esclavo por un simpático cazarrecompenses alemán -extraordinario Christoph Waltz-, que verá en él la encarnación del valiente Sigfrid y lo ayudará a rescatar una Brunilda de raza negra (una esclava que habla alemán, una de las numerosísimas grandes ideas de guion que contiene el film).

La estructura de “Django desencadenado” es episódica, como “Malditos bastardos”, pero la concurrencia de una propuesta sencilla y eficaz -en “Kill Bill” era la venganza de la protagonista; aquí, el mencionado salvamento de la esposa esclava de Django de las zarpas del indeseable terrateniente interpretado por Leonardo DiCaprio-, cohesiona el film y no permite que el interés decaiga en ningún momento, a pesar de que algunas escenas son larguísimas. “Django desencadenado”, digámoslo ya, es una fiesta: cada uno de los muchos personajes que aparecen son un verdadero hallazgo, arquetipos del género y originales a la vez; la fuerza de las imágenes deja al espectador sin aliento; las situaciones son cómicas, sorpresivas y angustiosas, todo al mismo tiempo; los actores disfrutan y hacen disfrutar, desde los protagonistas, inmensos, a todo el abanico de secundarios, con presencias emblemáticas como Bruce Dern, Tom Savini, Michael Parks, Don Johnson (!), Jonah Hill (!!) o el mismo Tarantino vestido de “Bonanza”. Y Samuel L. Jackson comparece personificando a un malvado tío Tom.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *